El falso autónomo no es legal

¿QUIÉN ES UN TRABAJADOR FALSO AUTÓNOMO?


14 de septiembre 2018 – Derecho Laboral.

Los falsos autónomos son los trabajadores que cumplen los requisitos de: ajenidad, voluntariedad, retribución y dentro del ámbito de organización de un empresario.

El falso autónomo es aquel trabajador obligado a darse de alta en el régimen de autónomos de la Tesorería General de la Seguridad Social, a pesar de trabajar y realizar una prestación de servicios para una empresa de manera dependiente, ajena, voluntaria, bajo la organización empresarial y a cambio de una retribución, es decir, el trabajador depende completamente de la empresa en todas sus vertientes.

El falso autónomo es una figura ilegal que actualmente se usa en muchos sectores de actividad por el ahorro en los costes laborales que suponen a la empresa.

Un trabajador es considerado un falso autónomo si su relación laboral se caracteriza por las notas citadas anteriormente, es decir, si se cumplen los requisitos la relación entre las partes debe ser considerada laboral y no mercantil (autónomo).

Así pues, el falso autónomo se ve privado de los derechos laborales y de Seguridad Social, así como de los derechos de Prevención de Riesgos Laborales que le corresponden.

Nos podemos encontrar ante un supuesto de relación laboral encubierta (falso autónomo) siempre que se cumplan las notas o indicios siguientes:

 

  • Ajenidad del Beneficio del servicio prestado: La atribución de los beneficios obtenidos de los clientes son para la empresa (a diferencia de la figura del autónomo, que son para sí mismo) y el trabajador se limita a recibir una retribución por los servicios prestados.

 

  • Dependencia o subordinación: Implica el sometimiento a los poderes de organización y gestión del empresario. En primer lugar, a la potestad de la empresa de dar instrucciones al trabajador sobre cómo realizar los servicios requeridos. En segundo lugar, a la facultad del empresario para ejercer poder disciplinario sobre el trabajador en el ejercicio de sus funciones. Algunos ejemplos prácticos de este requisito son: la existencia de un horario, realizar los trabajos en las instalaciones de la empresa, prestar servicios en exclusiva para esa empresa, continuidad o estabilidad en el trabajo o que no pueda rechazar trabajos o encargos sino que se imponen por parte de la empresa.

 

  • Retribución: El trabajador percibe una cuantía concreta por el trabajo realizado. Habitualmente la retribución en estos supuestos se impone por parte del empresario de forma unilateral.

 

  • Utilización de medios propios de producción: La empresa es quien facilita al trabajador las herramientas necesarias para desarrollar su actividad, como, por ejemplo: ordenador, teléfono, marketing de la empresa, etc.

 

Finalmente indicar que no hay que confundir el concepto de “falso autónomo” con el Trabajador Autónomo Económicamente Dependiente (TRADE).

El TRADE es un trabajador autónomo que trabaja única y exclusivamente para una empresa, o un mínimo de 75% de los ingresos, pero sin tener dependencia funcional de esta. Es decir, el TRADE usa sus propios medios de producción, asume los riesgos de la actividad y puede organizarse de forma autónoma su trabajo.

 

¿Qué debo hacer si soy un falso autónomo?

 

Ante esta situación debemos acudir a la jurisdicción social e interponer un procedimiento de reconocimiento de derecho para que se reconozca judicialmente la relación laboral con todas sus consecuencias legales.

En fecha 4 de diciembre de 2014 el Tribunal de Justicia de la Unión Europea aclaró el concepto de “falso autónomo”, click aquí.

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